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Cómo revisar tu novela sin desquiciarte

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Revisar una novela puede llevarte fácilmente a la locura. Si tu idea es autopublicar, tu manuscrito no pasará por las manos de un equipo editorial completo. Eso significa que la revisión continua será tu mejor aliada, pero, para ello, mi consejo es que primero dejes reposar un tiempo la novela y, luego, trabajes la revisión por capas.


1. Primero: deja reposar el manuscrito


Cuando termines la primera versión, no te lances a corregirla al día siguiente. Déjala en un cajón (real o virtual) durante unas semanas.En ese tiempo:

  • Lee otras cosas.

  • Apunta ideas sueltas en una libreta si se te ocurren cambios.

  • Aléjate lo suficiente como para poder leer tu historia luego “como lectora”, no como autora.

Volverás con la mirada más fría y verás cosas que antes se te escapaban.


2. Capa de PERSONAJES


En la primera pasada, olvídate de las comas y céntrate solo en las personas que habitan tu historia: analiza su evolución, si son coherentes, creíbles, interesantes.

  • Definir con claridad qué desea y qué teme cada personaje principal.

  • Comprobar que actúan de forma coherente con sus deseos y miedos.

  • Ver si cada protagonista tiene un arco: punto de partida, evolución y punto de llegada.

  • Revisar que los secundarios tengan función clara (ayudan, obstaculizan, revelan algo…) y no estén “de relleno”.

  • Detectar personajes duplicados (dos que cumplen la misma función) y fusionarlos o eliminar uno.

  • Eliminar escenas que solo existen para explicar el mundo pero no afectan al arco de ningún personaje.

  • Comprobar que el lector entiende por qué cada personaje toma sus decisiones clave.

Aquí puedes reescribir escenas, fusionar personajes planos, reforzar motivaciones o eliminar a quienes no aportan nada. Cuando tus personajes se sostienen, todo lo demás se vuelve más sólido.


3. Capa de TRAMA y ESTRUCTURA


En la segunda pasada, mira el esqueleto:

Aquí miras el esqueleto de la historia:

  • Resumir cada capítulo en una frase para ver qué aporta.

  • Asegurarte de que en casi todos los capítulos pasa algo relevante (conflicto, decisión, revelación).

  • Revisar los giros de la trama: colocarlos en puntos fuertes y que no parezcan “sacados de la manga”.

  • Cerrar cabos sueltos: subtramas que se abren han de cerrarse o, si se dejan abiertas, que sea intencional.

  • Eliminar escenas que, si las quitas, la historia sigue igual (suelen sobrar o se pueden comprimir).

  • Revisar el ritmo: partes demasiado aceleradas y partes demasiado lentas, equilibrándolas.

  • Comprobar que el clímax llega en el momento adecuado y que la resolución no es ni precipitada ni interminable.


4. Capa de NARRACIÓN y PUNTO DE VISTA


Cuando la estructura está clara, toca fijarse en cómo cuentas la historia:

  • Mantener claro quién es el punto de vista en cada escena desde la primera línea.

  • Evitar saltos bruscos de cabeza (head-hopping) si no es un recurso buscado.

  • Convertir párrafos de explicación en escenas, acciones o diálogos cuando sea posible.

  • Equilibrar “mostrar” y “contar”: no explicar lo que ya se ve en las acciones.

  • Cuidar la entrada y salida de escena de los personajes (que aparezcan y desaparezcan con lógica).

  • Vigilar el ritmo narrativo: alternar momentos intensos con respiros, introspección con acción.

  • Revisar los diálogos: que suenen naturales, que no sean meros discursos informativos y que cada voz tenga personalidad.


5. Capa de ESTILO y RITMO DE LA PROSA


Vamos a la música de las frases:

  • Elimina muletillas, repeticiones de palabras y expresiones comodín.

  • Revisa las frases demasiado largas o enrevesadas y dales aire.

  • Quita adornos gratuitos: adjetivos o adverbios que no aportan nada.

  • Asegúrate de que el tono es coherente: si la voz es íntima y emocional, que no se vuelva de repente fría y académica (salvo que tenga sentido).

  • Lee fragmentos en voz alta: notarás si la frase tropieza, si falta una pausa o si tienes demasiadas estructuras idénticas seguidas.

En esta capa tu voz se afina: no es solo “que esté bien escrito”, es que suene a ti.


6. Capa de CORRECCIÓN FINA


Cuando todo lo anterior está trabajado, entonces sí:

  • Ortografía, tildes, signos de puntuación.

  • Cohesión de nombres, lugares, fechas, datos.

  • Formato (cursivas, diálogos, etc.).



7. Lectura final y, si puedes, ojos externos


Antes de subir el archivo definitivo:

  • Haz una última lectura continua, como si fueras una lectora más.

  • Si puedes, imprímelo o léelo en un dispositivo diferente: el cambio de formato ayuda a detectar fallos.

  • Pide a uno o dos lectores beta de confianza que te den feedback sincero.


Después de esto, si puedes, aquí es donde un corrector profesional marca la diferencia, sobre todo cuando te autopublicas y tu libro compite con títulos editados por grandes sellos.


Trabajar por capas te evita la sensación de “tengo que corregirlo todo a la vez” y te permite concentrarte en un solo aspecto cada vez. Es más lento, sí, pero mucho más eficaz. Y recuerda: como autora autopublicada, la revisión es tu filtro de calidad. Cuanto más mimo pongas en este proceso, más posibilidades tendrá tu historia de brillar cuando llegue a las manos de tus lectores.


 
 
 
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